Agroponiente me da todas las facilidades y el mejor precio

A sus 41 años, Javier Quiles lleva ya 18 como agricultor y todos ellos en Agroponiente. Comenzó en esto con 23 años, aunque ya anteriormente había trabajado como peón, haciendo invernaderos y ‘echando plástico’. El suyo ha sido un aprendizaje paulatino y desde la base, conociendo en profundidad todas las tareas que hay alrededor de una finca, incluyendo eso que ahora se denomina ‘industria auxiliar’.

Tras llegar con su familia desde la localidad de Tabernas a los once años, se asentó en el Poniente almeriense y allí, con su ‘base de operaciones’ en Puebla de Vícar, mantiene desde hace casi dos décadas sus 10.200 metros de invernadero junto a su esposa.

javier-quiles
Javier Quiles (dcha.) junto a Juan (izda.), técnico de Agroponiente.

Durante todo este tiempo, Javier ha experimentado y acometido diversas propuestas en todos los sentidos, incluyendo la tipología de producto, pasando por pepino corto, calabacín o berenjena, que es por el que apuesta actualmente; siempre en un único ciclo, ya que “la planta es más estable en el ciclo largo. Yo planto a primeros de agosto y ‘arranco’ a primeros de julio”.

Razones para la fidelidad
Indudablemente Javier es lo que se puede denominar un agricultor fiel. “Estoy con Agroponiente desde que empecé y si las cosas siguen por el camino que van tampoco siento necesidad de cambiar. Yo no soy un agricultor que tenga que estar comparando constantemente. A mí me va bien y eso es suficiente”.

Una de las razones para esa fidelidad es el servicio. Según Javier, “siempre te hacen caso, están ahí para lo que les quieras pedir y te prestan su ayuda en todo momento. Yo por ejemplo tengo mis propios técnicos, pero me gusta consensuar también con los suyos. Pero además, para cualquier otro tema, siempre hay alguien que te atienda en la empresa. En todo esto, estos 18 años han servido para que evolucionen mucho. Ahora, sin duda, hay muchas más facilidades que al principio”.

cultivo-berenjena
Cultivo de berenjena de Javier Quiles en su invernadero.

Un nivel de servicios que, para Quiles, se percibe en todos los procesos que se llevan a cabo junto a la empresa. Por ejemplo, “aquí puedo descargar con mucha tranquilidad, sin tener que estar todo el día detrás de ellos. Para mí, con el lío que llevo, es una gran ventaja”.

Pero hay otro factor que, sin duda, es clave a la hora de tomar decisiones en el campo: el precio. “Se ocupan de buscar fórmulas para mejorar el precio y la verdad es que lo consiguen. Yo, por ejemplo, he optado por la tipificación en la finca y en el envase que indica Agroponiente. Con ello he mejorado el precio, a cambio de que en esa fórmula de envasado tengo que cuidar la calidad. No todo el producto vale para esa vía y hay que ser muy respetuoso con los estándares de calidad. El producto que no alcanza el estándar marcado no puede comercializarse de esta manera”.

javier-cultivo
Javier Quiles, agricultor de Agroponiente, junto a su cultivo de berenjena.

Pensando en el futuro
Indudablemente, como todo agricultor, Javier está preocupado por el futuro, que “se plantea muy duro, porque cada vez se aprieta más al agricultor en todos los sentidos. Hay que trabajar duro, asesorarse muy bien y tener en cuenta a los mercados. Y luego están las condiciones meteorológicas, que hay años que lo ponen muy complicado. Un año te ves con falta de kilos por determinada plaga y otro el calor provoca que haya exceso. Es un mundo complejo”.

En este sentido, Javier toma sus “propias decisiones, aunque consulto con la empresa porque te dan un buen asesoramiento y conocen muy bien el mercado y todo lo que afecta al cultivo. Tengo total libertad para mis decisiones, pero al mismo tiempo su asesoramiento para poder alcanzar los mejores resultados en cuanto a lo que solicitan los clientes de Agroponiente. Es una empresa que valora la calidad y, de hecho, valoran mis berenjenas porque cada año reservan mi cosecha. Eso es también un motivo de satisfacción”.