Nuestra filosofía se basa en la conciliación familiar

Merche González y José Esteban Pérez son agricultores. Agricultores fieles a Agroponiente y sobre todo entregados a su trabajo. Viven por y para sus invernaderos, donde cultivan fundamentalmente tomate maduro en la campaña de Otoño y sandía en la de Primavera.

Su vida ha estado centrada en la tierra desde siempre. José Esteban empezó a ‘pegarse’ a la tierra con trece años, cuando salía del colegio y ayudando a su padre, Esteban Pérez, uno de los primeros agricultores en la historia de Agroponiente.

365 días al año

“Trabajamos los 365 días del año, los dos junto a un equipo de tres personas más que llevan muchos años con nosotros y son de total confianza. Practicamos eso que se llama la conciliación familiar: nos turnamos para llevar y recoger a los niños del colegio y de sus actividades extraescolares y pasamos prácticamente todo el día en el invernadero”, confiesa Merche, que hace quince años que comenzó su trabajo en el campo, tras casarse con José Esteban.

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Merche y José Esteban junto a su cultivo

Abderitanos de origen, tienen su finca en El Ejido, compuesta por dos naves para un total de 26.000 metros, parte de ellos trabajados anteriormente por el padre de él y otra parte adquirida al lado posteriormente. De hecho, el invernadero más antiguo tiene ya 36 años y ahí sigue: en plena forma y ofreciendo un tomate de primerísima calidad.

Calidad y sabor

“Son tomates que no hace falta aliñar para consumir. Tienen una grandísima consistencia y un magnífico sabor. El invernadero es todo un mundo y cada uno es diferente. Nosotros tenemos dos y ambos son diferentes en cuanto a la producción. Hay que estudiarlo, conocerlo a fondo y trabajarlo con mimo durante todo el día, todos los días”, afirma José Esteban, mientras mira con orgullo los ramos de tomate ya avanzados en su desarrollo.

En un paseo por su finca, Merche y José Esteban explican los cuidados exhaustivos a los que someten a sus tomates para que alcancen la consistencia, el sabor y la calidad que ellos se exigen a sí mismos: atención máxima al clima para regular las ventanas, modo de marcar el crecimiento de la planta, amarres de guita para sostener los ramos más pesados, ganchos y una filosofía: “pelamos poco las hojas, primero para mejorar la consistencia, puesto que nosotros cortamos la cabeza de la planta y además para consolidar la resistencia a la pudrición”, destaca José Esteban.

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Cultivo de tomate ensalada de José Esteban y Merche

Colaboración eficiente

Cuando un agricultor permanece fiel a una empresa durante tantos años, las razones deben ser muy poderosas. Merche reconoce que “como en todos sitios, siempre existe el debate, la negociación y las discrepancias, pero la realidad es que en Agroponiente nos sentimos cómodos. Es evidente que, de no ser así, nos habríamos cambiado de empresa. La verdad es que nos gusta el trabajo bien hecho y eso se puede ver en nuestra producción: somos muy rigurosos a la hora de seleccionar las categorías, de presentar bien el producto y de cumplir con lo que nos demanda Agroponiente. Al mismo tiempo, la empresa nos informa de por dónde van las tendencias, nos ayuda a responder a las demandas del mercado y consensua con nosotros, por medio de sus comerciales y técnicos, las medidas que tomamos en el invernadero. La elección es nuestra, pero nos gusta escuchar el punto de vista de Agroponiente. Confiamos en su gente y ellos en nosotros. Es una colaboración que da buenos frutos”.

Agricultura familiar

Merche González y José Esteban Pérez conforman una empresa familiar que dominan perfectamente. “No queremos crecer en tamaño, porque trabajamos justo de la forma que queremos hacerlo y no vamos a caer en el error de que se nos vaya de las manos y perdamos nuestro modelo de hacer las cosas. Lo que sí queremos es seguir invirtiendo en nuestra explotación: en mejor maquinaria y en conseguir cada día un mejor entorno en el que trabajar”. Es la filosofía de trabajo, la filosofía de vida de Merche y José Esteban; una familia de trabajadores de la tierra, que han aprendido del maestro, de Esteban Pérez, quien cada día sigue visitando el invernadero de su hijo y su nuera y aportando sapiencia y experiencia en esto de sacar lo mejor de la tierra.