Francisco Rubí, el agricultor número 3 de Agroponiente

Francisco Rubí Montoya posee el número 3 como agricultor de Agroponiente, gracias a que su padre, José Rubí Acién, comenzó a llevar producto a la empresa cuando incluso aún no estaban terminadas las instalaciones. Hace casi 30 años que el padre de Francisco Rubí Montoya y ahora es el quien explota la finca de la familia.

“Había sólo dos agricultores delante de nosotros y mi padre fue el tercero”, recuerda Francisco, de 42 años, “se entraba por medio de la Subasta, con las básculas en medio. Había colas muy grandes, que llegaban al Polígono por la carretera. La verdad es que en eso se ha ganado bastante.”

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Francisco Rubí Montoya, el número 3 como agricultor de Agroponiente, en su finca.

En los 8.000 metros de la finca familiar ha habido siempre pepino y calabacín, pero hace dos años se cambió a pimiento “porque además de trabajar aquí llevo una comunidad de regantes y me faltaba tiempo. El pepino y el calabacín no me dejaban tiempo y éste me deja más margen. Ahora mismo va bien”.

Francisco reconoce que la campaña está siendo difícil y apunta que “se notan las estrecheces. Yo he estado vendiendo pimientos a 50 céntimos, aunque al principio llegábamos a 90. Ahora llevamos unas semanas venciendo por encima del euro”.

Además, piensa que “los que mandan, los de arriba, tienen que ponerle un arreglo a esto. Si la hortaliza está barata para el agricultor, debe estarlo también para el consumidor. Si no, el intermediario no lo está haciendo bien”; porque “al agricultor hay que cuidarlo. La raíz de todo esto es el agricultor y la agricultura. Cuando la agricultura se vaya, iremos todos detrás”.

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Francisco Rubí y Ángel López, Responsable del Departamento Técnico de Agroponiente.

Con casi tres décadas en Agroponiente, la familia de Francisco es un ejemplo de fidelidad: “siempre nos han tratado y mirado muy bien, tampoco pedimos mucho, pero no nos gusta cambiar mientras nos vaya bien. Servicio, precio, complicidad y ayuda son elementos que valoramos. A veces se vende mejor y otras peor, pero es una empresa que te trata bien y el servicio es muy bueno”. También es un convencido de la filosofía de Agroponiente: “es una empresa que quiere el producto bien trabajado”.

Francisco termina echando la vista atrás y recuerda que “siempre hemos vivido la agricultura en casa. Tras el colegio, nos veníamos a la finca porque había que ayudar aquí. Lo que no sé es si mis hijos seguirán; no sé si se lo recomendaría, porque tal y como está la cosa, estoy en duda”.