Una gran infraestructura técnica y humana para adaptar el producto a las necesidades del cliente

Juanma Amo es jefe de línea y segundo responsable en el almacén de confección de Agroponiente en La Redonda, donde ha cumplido 21 años de trabajo y ha hecho toda su carrera profesional… y personal.

Juan Manuel Amo es jefe de línea y segundo encargado del Almacén de Confección de Agroponiente en el Polígono La Redonda. Empezó a trabajar en la compañía hace 21 años, conoció a su pareja en esta empresa, ha visto a crecer a sus hijos desde aquí y en ella ha desarrollado toda su carrera profesional.

“He pasado aquí de niño a hombre: empecé en 1996 como mozo, siguiendo con la traspaleta, con la carga y descarga de camiones y la conducción de torillos, para pasar más tarde a la jefatura de línea y finalmente al puesto de segundo de almacén. Aquí he hecho mi carrera y he visto la grandísima evolución del sector y de la propia empresa, en todos los sentidos”.

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Juanma Amo en las líneas de envasado del pepino.
Adaptación a las necesidades del cliente

Perfecto y profundo conocedor de los procesos logísticos y de tratamiento del producto en el almacén de confección, Juanma explica que “en este almacén hacemos básicamente pepino, más o menos el 80% del producto aquí es pepino. El género se descarga en la zona de entradas, se pasa a la cámara de enfriamiento y luego se confecciona en función de las demandas de cada cliente, que requiere sus parámetros de calidad”.

Una gran infraestructura técnica y humana para adaptar el producto a las necesidades del cliente, compuesta por “unas 200 profesionales eventuales y alrededor de 60 fijas, que se organizan y se conciencian de la importancia que tiene el estar trabajando con alimentos que van a consumir las personas. De unos años a esta parte, el trabajo se ha profesionalizado de manera muy importante, se ha segmentado el trabajo de cada profesional por productos, por ejemplo aquí el pepino, y ello permite un mayor conocimiento del producto y responder mejor a las demandas de cada cliente”.

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La robotización influye en la calidad de los procesos y en el resultado final.

En el almacén de confección, el producto se homogeneiza y se adapta personalizadamente a las demandas de cada cliente.

La diferencia del producto que llega del campo y el que sale hacia el destino final es el grado de adaptación a lo que cada cliente ha pedido. Juanma explica que “la calidad del producto procedente del campo es alta, aunque ello también depende de la época del año en cada uno de los productos. El trabajo del almacén también consiste en tipificar y unificar las calidades de los productos, para destinarlos a unos mercados u otros. El almacén de confección tiene un reto muy importante ahí, con unos niveles altísimos de satisfacción para el cliente. Aquí vienen pepinos de diferentes zonas y nosotros tenemos que transformar esa variedad en una unificación de criterio para según qué cliente”.

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El trabajo del almacén también consiste en tipificar y unificar las calidades de los productos.
Modernización e innovación

Otra característica de este almacén de confección es su alto grado de innovación y modernización, que se ha visto incrementado en los últimos años. “En este almacén tenemos cuatro hornos y líneas de pepino y una para momentos de gran producción, así como una línea de berenjena y una más de diversas verduras”, explica Juanma Amo.

En este sentido, recuerda que “el almacén ha experimentado un profundo de modernización e innovación en los últimos cuatro años, robotizando el almacén con una gran inversión en maquinaria de última tecnología. Ello influye en la calidad de los procesos y del resultado final, así como en la mejora de condiciones para el trabajador y una mayor seguridad de las condiciones laborales”.