La especialización y adaptación es necesaria

A sus 34 años, Francisco Romera González lleva ya trece años trabajando en Agroponiente. Ingresó en la empresa como mozo en la exportación y después ha sido jefe de línea, posteriormente de ayudante de jefe de almacén y finalmente de jefe de almacén. El suyo es un caso bastante habitual en cuanto a identificación con la compañía: “Agroponiente me ha dado la oportunidad de ampliar conocimientos, adquirir experiencia y progresar de una manera muy positiva. Hemos superado juntos muchos retos, puesto que cada día es un reto”.

Cuando aterrizó en la empresa, ya presentaba conocimientos acerca de la agricultura y había trabajado en otro almacén durante cuatro años, como mozo y traspaletero. Sin embargo, la experiencia en Agroponiente ha sido muy diferente para él.

En sus propias palabras, “Agroponiente es una empresa en la que se denota que el esfuerzo individual que ha de hacer cada profesional es muy grande. Somos una empresa que apostamos por el trabajo muy bien hecho en todos los sentidos. Se ha trabajado mucho para implantar ese grado de excelencia y eso nos ha llevado a un reconocimiento en los mercados y a un aumento importante de la producción”.

Su puesto de jefe de almacén, en el almacén de confección del Polígono La Redonda, supone un puesto de gran responsabilidad, por cuanto tiene de influencia en el trato del producto que viene del campo y su terminación en función de las demandas del cliente.

Él lo explica con sencillez: “Mi ocupación está a medio camino entre el campo y el mercado. Por un lado, hemos de seleccionar concienzudamente lo que viene para amoldarlo a lo que está pidiendo cada cliente. Hay que seleccionar con mucho cuidado para clasificar en función de la calidad y de las demandas de cada cliente”.

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Paco Romera junto a la nueva maquinaria del pepino

Cómo hemos cambiado

Paco Romera describe su trabajo hoy por hoy y lo compara con hace no demasiado tiempo. Su conclusión es clara: “En comparación con hace diez años, ha sido un cambio abismal. Antes había una confección mucho más normal, no había tanta distinción entre un cliente y otro. Ahora, para competir, es fundamental amoldarse perfectamente a lo que te está pidiendo cada cliente. Nosotros trabajamos, supervisados por la dirección comercial, para responder a las demandas de cada destino”.

Pero además, su trabajo no está exento de tensión, que Paco asume con una llamativa tranquilidad. “En ocasiones, hay confecciones nuevas y ello obliga a estudiar bien lo que ha demandado el cliente en cuestión y en ocasiones eso requiere un tiempo de acoplamiento. Sin embargo, el personal, en muy pocos días, llega a un alto grado de conocimiento de lo que requiere cada cliente. Somos un equipo y cada uno sabe muy bien lo que se le está pidiendo. Sin duda, la aportación de los jefes de línea y del resto del personal es fundamental”, explica.

Esa tensión y acumulación de esfuerzos, sobre todo en los meses centrales del invierno, tiene una explicación que va más allá de una empresa como Agroponiente, pero que se hace especialmente evidente en ésta, debido al grado de implantación y al volumen de comercialización que ha alcanzado.

Para nuestro jefe de almacén, “hay momentos de la campaña en los que en Almería se concentra casi toda la producción, lo cual supone una gran concentración de trabajo y, en consecuencia, la necesidad de una gran organización. Hay que administrar el tiempo, el producto y los plazos que se marcan para cada cliente. No obstante, todo termina siendo rutina, porque los procesos se asientan y cada día intentamos mejorar”.

Y todo ello se incrementa debido al grado de auto-exigencia de Agroponiente, que “trabaja con todo tipo de clientes y nos adaptamos a lo que nos demanda cada uno. Cada cual tiene sus estándares de calidad y nosotros tenemos que adaptarnos a ello. Igual pasa con los agricultores, puesto que nuestra filosofía es atender y dar servicio y hacemos un importante esfuerzo para conseguirlo. El agricultor trabaja para conseguir el máximo rendimiento de su producto, como es natural. Pero dentro de esa lógica, en Agroponiente tenemos agricultores muy fieles, que valoran positivamente nuestro trabajo y nos premian con su fidelidad”.