En Alemania saben cómo trabajamos en Almería

Soy alemana y vivo en España desde hace ya muchos años. Me siento feliz aquí, me gustan España y Almería y seguramente ésta será mi tierra por mucho tiempo. Sin embargo, mantengo y seguiré manteniendo el contacto con mi país, con mi familia y amigos allí en Alemania.

Llevo también muchos años trabajando en el sector hortofrutícola y cuando voy a mi país o hablo con mis amigos y familia, solemos tocar el tema de lo que aquí conocemos como ‘la despensa de Europa’ y allí, en buena parte, también.

Mis compatriotas saben muy bien dónde está Almería, conocen la importancia de esta tierra en los mercados europeos y son conscientes de cómo se trabaja aquí.

Los alemanes, como los ingleses, los holandeses, los polacos o los daneses saben lo que quieren, lo que le piden a las frutas y hortalizas. Y yo tengo la enorme suerte de trabajar en una empresa que sabe escuchar, que realiza un gran esfuerzo por mantener siempre vivos los canales de comunicación con aquellos a los que destina su producción.

En Europa, como en España, los mercados son muy exigentes, evolucionan a gran velocidad, saben lo que quieren y no están dispuestos a aceptar lo que no. La vida de los operadores internacionales va muy deprisa y quienes aspiran a ser sus proveedores sólo tienen dos alternativas: o se suman a esa velocidad o pierden el tren.

Desde mi posición de alemana, puedo decir con seguridad que Agroponiente, que el año que viene cumplirá 30 años, ha sabido en este tiempo generar una extraordinaria capacidad de adaptación a las velocidades que le son requeridas.

Y puedo decir, también, que la forma de trabaja de Agroponiente, cuidando la calidad por encima de todo, sometiendo toda su producción tanto a controles obligatorios como a los que solicitan nuestros clientes y también a los propios de la compañía, reaccionando con agilidad a las demandas del mercado en general y de cada cliente en particular y trabajando la adaptación a lo que los clientes de nuestros clientes les solicitan a ellos, es una fórmula que se adapta perfectamente a la manera de pensar de esos operadores internacionales.

Y junto a todo esto, tengo que decir que todo ello está muy bien, pero no es más que el cumplimiento de lo que es necesario cumplir para poder seguir trabajando al nivel que trabaja Agroponiente, que es la respuesta que los mercados esperan de nosotros.

Cualquier descuido, cualquier momento en el que se baja un poco la guardia, cualquier exceso de confianza puede resultar fatal, pero no sólo para una empresa como Agroponiente sino, en general, para una zona productiva como Almería.

El nivel de exigencia es máximo ahí fuera, no sólo en Alemania ni en el Norte de Europa, sino también en nuestros mercados españoles. Ahí es, justo, donde reside el gran mérito de nuestros agricultores, en haber mantenido ese extraordinario nivel durante tantos años y el seguir manteniéndolo hoy, día tras día y sin bajar la guardia en ningún momento.