Cambio climático: ¿cómo afectará a los cultivos?

Los expertos llevan años advirtiéndonos acerca de los posibles efectos del cambio climático que se producirán en el futuro, debido sobre todo a las emisiones de gases (principalmente dióxido de carbono), atribuidos a actividades humanas que parecen influir en un calentamiento global del planeta.

Parece que estos cambios climatológicos serán distintos en las diferentes zonas del mundo. Por ejemplo, en las zonas áridas y semiáridas (Almería), las alteraciones previstas desencadenarán una reducción del 30% de la cantidad de lluvia total anual y ésta se concentrará más en los meses de otoño e invierno y menos en los meses de primavera y verano.

La previsión global es que lloverá más en las zonas húmedas y menos en las áridas. En nuestra zona en concreto, esto se traducirá en una disminución de las reservas de los acuíferos y pantanos y, seguramente, en un aumento de la conductividad eléctrica del agua de los mismos.

La consecuencia de este calentamiento global, según los científicos, será que las temperaturas medias de las regiones áridas aumentarán entre 2ºC y 5ºC cada vez que la concentración de los gases en la atmósfera se duplique. Si estas previsiones se cumplen, ¿cuáles serán las consecuencias agronómicas en nuestra zona? Desde luego que el aumento medio de la temperatura afectará de una manera positiva en los rendimientos de nuestras plantaciones, sobre todo en aquellas que atraviesan los meses invernales. La planta pasará con menos estrés el invierno, habrá menos pérdidas de raíz y los rebrotes tendrán más calidad y rendimiento.

Desde el punto de vista negativo, el no tener inviernos muy fríos se traducirá en un aumento del número de generaciones por año de las principales plagas, que traerán como consecuencia un mayor índice de virosis, ya que como sabemos, el frío juega un papel crucial en la bajada de población de los insectos vectores de virus.

Desde el punto de vista de las enfermedades, el tener una temperatura media mayor dentro del invernadero en los meses de mayor humedad ambiente y menor radiación solar, unido a un estado vegetativo de una planta más tierna (ya que no ha sufrido la parada vegetativa por frío habitual), seguramente conducirá a un aumento general de hongos y bacterias, ya que habitarán con unas condiciones climatológicas ideales para su propagación.

No hay que olvidar que, además del tema agronómico, el frío juega un papel fundamental en nuestra tierra a la hora de regular las producciones. Como es bien sabido, la falta de planificación de nuestra zona es corregida cuando entra el frío y, sin éste, la sobreproducción está asegurada. Esperemos que lo ocurrido este invierno sea fruto de la casualidad y no una consecuencia anunciada…