El nivel de exigencia de las cadenas

Mi labor en el Departamento Comercial de Agroponiente se circunscribe al trato con las cadenas de supermercados e hipermercados. A diferencia de otra tipología de clientes, se trata de grandes empresas, que a su vez tienen grandes departamentos de compras, cuyo objetivo fundamental, en cuanto a producto fresco se refiere, es vender la máxima calidad, pero sin sobrepasar el precio de su competencia.

Todos los factores que acabo de describir en un párrafo tan breve suponen un alto grado de complicación a la hora de mantener el suministro para este tipo de empresas. Los estándares de calidad que marcan suponen un tratamiento minucioso del género, puesto que entre otras cosas, han de diferenciarse de su competencia a través de la calidad y de la imagen del producto; pero al mismo tiempo, las negociaciones en cuanto a precio vienen marcadas por la fuerte competencia que ellos tienen en su sector, pero que inciden directamente sobre nosotros, sobre la producción y la comercialización en origen.

En este sentido y en este caso concreto, nuestro papel, el papel de las empresas de comercialización en origen se basa fundamentalmente en cuidar al cliente por la importancia que tienen tanto en el presente como en el futuro más próximo, al mismo tiempo que hemos de luchar al máximo porque se respete el trabajo del agricultor y, sobre todo, las valoraciones de sus productos. Como es fácil imaginar, conjugar ambas labores no es fácil y en ocasiones la empresa se ve obligada a hacer fuertes apuestas para tratar de compensar y satisfacer a ambas partes: la producción y la distribución.

En Agroponiente estamos convencidos de que tal esfuerzo es necesario, puesto que las cadenas de supermercados e hipermercados son una parte muy importante en el presente, pero sobre todo en el futuro del negocio de la comercialización hortofrutícola y, junto a ellos, hemos de conformar un equipo en el que se trabaje nuestro trabajo en los próximos años, en las próximas décadas.

Ésa es la conclusión que sacamos, hoy por hoy, del estudio de los mercados y de las tendencias que se van desarrollando en los mismos; y nuestra obligación es trasladar esas conclusiones a la producción, al campo, a los agricultores, puesto que, de la misma manera, el equipo que formamos agricultores y empresa debe coordinarse a la hora de plantear y desarrollar las estrategias que sean más beneficiosas para todos.

En todo eso es en lo que estamos: en estudiar bien a los clientes, conocer sus necesidades, plantearles soluciones y tratar de que éstas sean lo más eficaces y productivas para nosotros, los que estamos aquí en el origen.