Innovación hacia el futuro

Uno de los aspectos que más me llaman la atención del sector de la comercialización hortofrutícola en el que trabajo desde hace más de 20 años, de la mano de Agroponiente, es su capacidad de innovación y reinventarse cada día, de responder a lo que piden los mercados, la producción, los clientes y las administraciones.

Una capacidad de cambio sorprendentemente meteórica, rápida no, instantánea, que es precisamente lo que le ha permitido sobrevivir y seguir siendo solvente y eficaz tras el paso de varias décadas.

Echo la vista atrás y recuerdo aquella subasta de hace un cuarto de siglo, con compradores que representaban a decenas de operadores, con una competencia muy grande y una actividad que se limitaba prácticamente a lo comercial: recibir producto y ponerlo a la venta.

Lo de hoy prácticamente no tiene nada que ver con aquello. Hoy el agricultor de subasta sabe bien que tiene derecho a una amplia serie de servicios y, al mismo tiempo, que tiene que cumplir una serie de requisitos, no por capricho de la empresa, sino por exigencia de los mercados.

La compañía ha tenido que introducir muchos cambios en su estructura y en su filosofía para poder adaptarse a todo ello. El desarrollo de un departamento comercial propio en la Subasta ha sido un proceso importante para que el agricultor se sienta respaldado y no sólo a merced de las necesidades de los compradores externos.

El departamento Técnico y de Campo también se ha ido desarrollando al ritmo que se conocían las necesidades de nuestros agricultores y las exigencias de los mercados. La producción es un trabajo en equipo y ahí tenemos que colaborar todos.

En esto, como en tantas cosas, una empresa como Agroponiente hace de ‘bisagra’ entre la producción y la distribución, para adecuar necesidades, objetivos y capacidades de respuestas de ambos.

Y como en estos ámbitos, en todos, hemos ido evolucionando, innovando, buscando soluciones, capacidades y respuestas y aumentando nuestra gama de servicios hacia nuestros agricultores. Nos hemos hecho mayores, hemos envejecido juntos y hemos recibido a las nuevas generaciones. Pero mantenemos ese espíritu de cambio, de mejora.

Y en esa línea se mueven los valores de la empresa también actualmente. Desde dentro, estamos pudiendo tomar el pulso a los nuevos cambios que pronto se implantarán en Agroponiente, porque en realidad el proceso de cambio y adaptación no termina nunca. Novedades que van precisamente en el sentido de aumentar la satisfacción del agricultor, adaptarse a su realidad y a sus necesidades y, sobre todo, tenerlo siempre muy presente en todos los procesos, todas las maniobras y todos los planes de la empresa, que es algo que llevamos haciendo ya casi 28 años.

Agroponiente, como el mercado y como la producción, no para. Nuestra obligación no es pensar en los agricultores sino pensar como agricultores. Y en esa línea, estamos trabajando en firme para aplicar nuevas medidas que irán en beneficio de nuestros productores. Al fin y al cabo, después de tanto tiempo, ya nos hemos acostumbrado al cambio y prácticamente no sabríamos trabajar sin él.