La clave está en escuchar al Agricultor

Una vez, hace algunos años, un agricultor me preguntó dónde creía yo que estaba la clave para que Grupo Agroponiente hubiera conseguido mantenerse tanto tiempo como está hoy. Lógicamente, yo le dije que no lo sabía, puesto que seguramente estas cosas no dependen de una única causa sino que son el resultado de muchas.

Pero junto a ello, también le dije que pensaba que una de las razones más importantes y de mayor peso era nuestro afán de estar todo el día escuchando al agricultor. Lo creía entonces y estoy muy convencido hoy en día.

Agroponiente es una empresa dedicada a la comercialización hortofrutícola, pero yo diría que, más o menos al mismo nivel, también tenemos otro objetivo básico, que es la prestación de servicios tanto al cliente como al agricultor.

El producto que sale cada día en camiones desde nuestras naves es un producto que cultivan nuestros agricultores, que saben hacerlo desde hace muchos años y que es de una calidad muy importante. Nosotros tenemos el contacto con el mercado y es fundamental que sepamos ‘pegar el oído’ a lo que quieren los clientes, para trasladarlo al campo.

Pero desde el primer minuto de Agroponiente, también hemos estado y vamos a seguir estando muy atentos a lo que dice el agricultor, a lo que quieren y necesitan aquellos que están pegados al terreno, confeccionando nuestro producto y haciendo posible que millones de europeos coman productos de calidad, bien cultivados y siempre seguros y saludables.

Gracias a ese afán de escuchar al agricultor, Agroponiente ha cambiado bastante en estos 27 años, porque las necesidades del productor también han evolucionado. Conocimos en su día que al agricultor cada día se le hacía más cuesta arriba llevar el producto a nuestras instalaciones centrales y fuimos situando nuestros centros, unos con subasta, otros con almacén de confección y otros como puntos de recogida de producto, en las diferentes áreas de producción en las que trabajamos.

Hemos sido sensibles a los problemas de precios y hemos ido proponiendo diferentes modelos de envase para mejorar la valoración y también hemos implantado un sistema de tipificación en finca, para que el agricultor lleve al almacén su producto ya terminado, con lo cual se evitan costes de manipulado y el agricultor recibe una mejor valoración.

En definitiva, en nuestra filosofía hay un pilar básico porque es donde empieza todo. Ese pilar no es otro que el agricultor. Y para que su trabajo sea satisfactorio, viable y sostenible, es absolutamente fundamental escucharlo, prestarle atención y ponerle encima de la mesa soluciones eficaces y convincentes. A veces lo lograremos y otras no, pero lo que sí tenemos claro es que estamos todo el día y todos los días intentándolo.