Norteamérica: oportunidades en el nuevo continente

Algunos de vosotros ya me conocéis. Desde hace algún tiempo, me ocupo de las responsabilidades comerciales de Agroponiente para el mercado de Norteamérica, es decir, Estados Unidos y Canadá. Realmente suena lejano y extraño: hortalizas viajando por medio del Océano para alimentar a gentes que están a tantos miles de kilómetros.

Sin embargo, es real como la vida misma y, además, es interesante; muy interesante. Ambos países son dos gigantes, con un mercado de proporciones extraordinarias, donde se consumen descomunales cantidades de cualquier producto y que, además, en cuanto a producto fresco salido de la tierra, suelen tener importantes necesidades de abastecimiento cuando llega el frío del invierno.

El proyecto que llevo dos campañas desarrollando en Agroponiente para el mercado de Norteamérica no sólo es tremendamente ilusionante, puesto que supone abordar un mercado de las características del de aquellos países, sino que me parece una gran apuesta por parte de la empresa.

Agroponiente se ha caracterizado siempre por apostar por la innovación, la investigación, la búsqueda de nuevos mercados, de nuevos productos y de nuevos modelos de servicio al cliente, siempre con el objetivo de que nuestros agricultores sepan cuáles son los mejores caminos para acertar con lo que buscan los mercados y con lo que nos puede llevar a una más alta valoración económica del género.

Así pues, la presencia comercial de Agroponiente en Estados Unidos y Canadá obedece a ese afán de la empresa de buscar nuevos mercados, especialmente mercados que tengan gran demanda de nuestros productos y que estén dispuestos a valorar de forma positiva la calidad que imprimimos en Agroponiente a nuestros cultivos.

Es evidente que en cuantos más mercados tengamos presencia, será más factible poder vender nuestra producción con garantías, sobre todo tratándose de una producción de excelencia y gran nivel de calidad como es la nuestra. Es por ello que, además de estar en todos aquellos puntos geográficos hasta los que podamos llegar, queremos seleccionar mercados que valoren esa calidad y esa excelencia. Y en esto estamos trabajando también en Norteamérica.

Estoy hablando todo el rato de las ventajas que ofrece este mercado. Sin embargo, también tiene amenazas y problemas: las peculiaridades sociales de cada país, los problemas legales para exportar allí productos frescos, la competencia de otros mercados, la distancia y las horas de viaje y otros aspectos que durante un tiempo hemos estado estudiando en la empresa para darle soluciones.

A día de hoy, sólo puedo estar satisfecho por esta gran apuesta que ha hecho Agroponiente, que una vez más se ha puesto a la cabeza del campo en innovación, en este caso innovación de mercados. Estoy convencido de que es una apuesta a largo plazo, que nos ha abierto las puertas de unos mercados en los que podremos trabajar durante muchos años y en los que la empresa podrá hacerse un hueco a base de calidad que siempre le ha caracterizado.