Nosotros no cortamos en verde

En estos días de abril, es nuestra conversación más repetida. Ya lo hemos hablado más de una vez, pero no está mal recordarlo: nosotros, en Agroponiente, no cortamos el melón y la sandía en verde.

Es muy sencillo: cortar en verde es tirar piedras no sólo contra nuestro tejado, sino contra el tejado de todo el sector, de todo el melón de Almería.

En Agroponiente nos felicitamos por tener agricultores muy profesionales, conocedores a la perfección de su tarea y expertos como nadie en lo que llevan entre manos. Pero además, hace ya muchos años que tenemos implantado un sistema de corte por medio de profesionales. Dicho de otra manera: aquí no entra ni un melón que no haya sido cortado por nuestros cortadores profesionales.

Eso nos da dos grandes ventajas: por un lado, que todos nuestros agricultores saben perfectamente cuál es el momento idóneo de corte en cada caso y cuáles son las consecuencias de llevar a cabo el proceso cuando toca, ni antes ni después.

Y la otra ventaja es que, con el paso de los años, nuestros clientes han llegado a tener completa seguridad de que nuestros melones y sandías son de toda confianza, que su sabor está garantizado y su calidad es la máxima, debido no sólo a la elección de variedades, eficiencia en el proceso de cultivo y controles de calidad, sino también a este factor tan importante en estos productos como es el momento del corte.

Tal es el grado de implantación de este protocolo de calidad en el corte, que es raro el día que no hablemos con un agricultor que nos pide que extrememos las precauciones y que no se nos escape ni una sola partida sin controlar el momento del corte, porque un fallo, una partida cortada antes de tiempo puede suponer un daño irreparable para la imagen del sector en cuanto a estas dos frutas de temporada.

Sinceramente, llevan toda la razón del mundo quienes piensan así. Controlar el corte, no sólo en Agroponiente sino en todo el sector, es una labor de todos. Nos estamos jugando mucho, porque para llegar a tener una imagen y un respeto en el mercado hay que trabajar mucho, pero para echarlo todo por tierra tan sólo es necesario meter la pata una vez.