Servicio al agricultor: un trabajo de todos

Si hay un concepto que he aprendido como fundamental, en los años que llevo en Agroponiente, que nada más llegar recibí como algo clave en el ideario de la empresa, y que cada día recordamos de manera constante y como parte indispensable de nuestro trabajo es que el agricultor es la base de nuestra empresa, de nuestro negocio y en general del sector.

En mi posición, dentro del departamento de Atención al Agricultor y en un puesto cuya finalidad principal es recibir a los productores y tratar de ofrecerles soluciones a sus dudas, demandas y necesidades, es muy fácil tener esto presente.
Mi día a día se basa en el contacto permanente con el agricultor, atendiendo sus preguntas y peticiones, tratando de conocer a fondo su situación y sus necesidades, poniéndome en su lugar (eso que llaman ‘empatía’) y poniendo a su disposición mi conocimiento de la empresa para que su labor sea más fácil.

Sin embargo, el gran reto de la empresa, nuestro gran trabajo colectivo está en conseguir que todo el personal de Agroponiente, sea cual sea su función, no olvide en ningún momento esta filosofía y esta realidad: la de que nuestra empresa se construye a partir de unos cimientos que son los agricultores y que nuestras funciones profesionales han de orientarse siempre a conseguir las mayores comodidades, ventajas y percepción de servicio por parte de ellos.

La realidad es que el grado de consecución de esta tarea es muy alto en Agroponiente. Lo digo así de rotundamente porque me relaciono con todos los departamentos de la empresa para resolver las dudas y demandas de nuestros productores y porque observo el índice de satisfacción de éstos cuando nos plantean situaciones a resolver.

Cada día hablo con muchos agricultores, desde mi ubicación en el centro de Guardias Viejas, con situaciones y planteamientos muy variados, en relación con asuntos como los pagos, los servicios de la empresa, los precios, la tipología de envases, los aspectos técnicos o comerciales, etc.
Agroponiente ha conseguido, no sin esfuerzo pero sobre todo con mucha ilusión, una estructura en la que cualquier situación en la que nuestros agricultores necesitan ayuda o requieren una respuesta llega al departamento o al profesional que tiene que darla.

No es un proceso fácil y requiere de una estructura muy ágil, pero sobre todo requiere de ‘personas’ en cuya mente está permanentemente una clave: la del servicio al agricultor.

La verdad es que, día a día, asunto a asunto, demanda a demanda, una termina por sentirse muy orgullosa de pertenecer a una estructura que demuestra constantemente su capacidad de ponerse al servicio de nuestros agricultores.