Soy Agricultor

Me recuerdo siempre pegado al campo, a una finca, al invernadero. Mi familia lleva en la tierra toda la vida, en Berja, para mí el mejor lugar del mundo. Posiblemente lo sea porque es el lugar que me ha permitido vivir al lado del cultivo, de la finca, de la naturaleza y de los productos que llevan muchos años alimentando a familias de toda Europa.

No es fácil ser agricultor. Dentro de la cadena comercial de este sector de las hortalizas, nuestra posición es la más débil. Hacemos un producto que nos conlleva no sólo un gran esfuerzo, sino un tremendo riesgo económico que nos puede costar caro; que le ha costado caro a mucha gente ya. Y sin embargo, el sistema no nos deja poner el precio de nuestro producto, como ocurre en cualquier otro sector.

Los precios vienen impuestos desde fuera, en función de muchos factores, de las estrategias comerciales de quienes venden y distribuyen las frutas y verduras, de ámbitos que nos cogen muy lejos y que a veces entendemos más y otras menos.

En muchas ocasiones, al sistema le falta eso que los modernos llaman ‘empatía’ y que la gente de campo siempre hemos dicho que es ‘ponerse en el lugar del otro’; conocer nuestro trabajo, saber nuestros números, ser consciente de riesgo que supone para el sector la tendencia de precios que se vive últimamente.

Por eso, es necesario que tengamos a nuestro lado gente que nos comprende, que nos defiende en la medida de sus posibilidades, que sabe muy bien que somos importantes para que el sector siga andando.

Hace años di el paso a trabajar para Agroponiente, como agricultor y también llevando la empresa a otros compañeros de mi zona, en Berja y La Alpujarra. Y no voy a decir que todo es perfecto porque mentiría; y quienes me conocen saben que no me gusta mentir sino hablar claro.

Hay problemas, claro que los hay; seguramente como habrá en todos sitios. Pero sí tengo claro una cosa: esta gente de Agroponiente saben de la importancia del agricultor y trabajan para que nos vaya lo mejor posible.

He visto a responsables de la empresa muy preocupados por nuestra situación; los he visto defender nuestro trabajo y nuestra situación ante instituciones, mercados y clientes; y sé, porque los conozco desde hace años, al igual que a la empresa, que se trabaja mucho para buscar fórmulas encaminadas a que nosotros, los agricultores, salgamos adelante.

El agricultor no quiere nada más que un trato justo y una valoración adecuada de su trabajo y de su producción. Yo he elegido Agroponiente porque en cada momento sé que están trabajando por que esto sea así.