Trabajo en equipo y solvencia

Cuando uno lleva tantos años trabajando en la misma empresa, corre el riesgo de perder el contacto con la realidad exterior, de dejar de percibir de qué otras formas se puede hacer el trabajo que uno hace, cómo lo hacen otros.

Sin embargo, hay otras cosas, otros procesos, otras estructuras que, a medida que pasan los años, el tiempo lo que hace es asentarlas, convertirlas en cimientos, en pilares de la actividad que una empresa desarrolla.

En Agroponiente, que cumplió hace ya un par de años los 25, hace ya mucho que descubrimos que la sencillez, la vocación de servicio, el trabajo en equipo y la solvencia son pilares fundamentales que nos han ayudado y mucho a llegar hasta aquí y sobre los que queremos seguir construyendo nuestra actividad y la de nuestros agricultores por muchos años.

La cercanía y la sencillez  es una característica que va en el ADN de las personas que componen nuestra empresa y, por tanto, está también en la sangre de nuestra empresa. Entre nuestros objetivos, personales y de empresa, no está el presumir, el sacar pecho, el generar admiración o ser reconocidos. Nuestra meta es trabajar para cumplir el objetivo de mejorar las condiciones de nuestro campo, de generar valor y satisfacción entre los agricultores, los clientes y los profesionales que componen nuestra empresa. No hay sitio para más. No lo había hace un cuarto de siglo y sigue sin haberlo.

El trabajo en equipo también está dentro de nuestro sello. Desde que se fundó Agroponiente, como el primer almacén mixto de comercialización hortofrutícola, englobamos dos maneras diferentes de afrontar el proceso comercial: la subasta y el almacén de confección. Fuimos pioneros en ello y en implantar un sistema de trabajo en el que producto final, el servicio al cliente, es el resultado de un proceso en el que hay muchos actores importantes, empezando por el agricultor que es clave, pero siempre formando parte de un equipo, de una estructura profesional.

Y finalmente, la solvencia, esa cualidad que es la que nos ha identificado en los mercados y entre los agricultores como una empresa de la que uno se puede fiar; el resultado de una filosofía en la que todo es importante, en la que los detalles cuentan y en la que somos muy conscientes de que el dinero es un bien escaso y que hay que cuidar al máximo. Sólo así, con seriedad, prudencia y minuciosidad en el manejo de los fondos, se puede llegar a mantener una empresa estable camino de su tercera década.